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Un mensaje del obispo

La Riqueza de la Diversidad (Enero/Febrero 2016)
 
Mis queridos amigos,
 
Visita calquier cuidad grande en los Estados Unidos y te encontrarás con una diversidad de razas y grupos étnicos. La ciudad de Cleveland tiene la pequeña Italia, el vecindario eslovaco y el barrio chino, junto con muchos otros barrios identificados con una determinada nacionalidad. La Diócesis de Grand Rapids comparte algo de esta diversidad. Me vienen a la mente, el Festival del Tulipán en la ciudad de Holland y en Grand Rapids la celebración de Pulaski Day, así como una presencia significativa de la comunidad vietnamita en muchas partes de nuestra área. Tampoco podemos pasar por alto la presencia de nuestra comunidad hispana tan grande y vibrante, que es el grupo más extendido dentro de nuestra diócesis en los 11 condados.
 
La diversidad es un rasgo rico y hermoso de la familia humana. Cualquier persona que haya tomado un ejemplar de National Geographic puede recordar la admiración y el asombro no solo al ver fotos de los hermosos y misteriosos lugares sobre la tierra, pero también al haber aprendido sobre la única riqueza y belleza de los pueblos que la habitan.
 
Todos somos descendientes de inmigrantes. ¡Piensen en la variedad de apellidos que encontramos entre nuestros vecinos, en la escuela, en el lugar de trabajo y en otras alternativas! Estoy mejorando en la pronunciación de los apellidos holandeses, que raramente encontraba en el área de Cleveland. De hecho, la historia de la Iglesia Católica en los Estados Unidos es en gran medida una historia de parroquias por nacionalidad. Aquellas comunidades de fe ofrecían una buena acogida y daban a las personas un sentido de pertenencia y seguridad. En la Misa se encontraba a otras personas que hablaban tu idioma, sabían tus costumbres y comían la misma comida. Ellos te ayudarían a asimilarte en la nueva comunidad con un
trabajo o quizás con un lugar para vivir, o en la traducción de documentos escritos en inglés. Después que los inmigrantes llegaban y comenzaban a aprender una lengua desconocida y a vivir en una nueva cultura, su idioma, sus costumbres y su cultura nativa continuó siendo una pieza fundamental y un refugio en sus vidas.
 
Recientemente celebré una Misa para la Conferencia Carismática Hispana en West Catholic High School. He encontrado gente de todo el Oeste de Michigan y de otras áreas, que con gozo celebraban la liturgia y alababan a Dios cantando muy entusiasmados y acompañados de música muy edificante. El poder de la
oración y el profundo sentido de fe, ahí presente, era palpable. ¡Es quizás la primera vez que he celebrado una misa donde muy pocos se fueron después de que esta había terminado! La gente permaneció congregada y orando en sus lugares. ¡Qué gran experiencia del pueblo de Dios vivo en el Espíritu! ¡Qué bendición han demostrado ser nuestros hermanos y hermanas hispanos para nuestra
Iglesia local!
 
Como Obispo, quiero asegurar que nuestra diócesis da la bienvenida a los inmigrantes y refugiados de cada territorio en la mejor tradición de nuestra nación. Recuerdo el famoso poema de Emma Lazarus, “El nuevo Coloso,” escrito en 1883, el año en que el obispo Richter fue ordenado como el primer obispo de Grand Rapids. Son famosas las palabras de ese poema: “Dame tus cansados, tus pobres, tus masas amontonadas anhelando respirar libremente” que están indeleblemente grabadas ahora en la memoria colectiva del pueblo estadounidense. La estatua de la libertad, que motivó la escritura del poema, se ha convertido en un símbolo de bienvenida para miles de inmigrantes que abandonan sus países de origen. Este sentido de dar la bienvenida es nuestro patrimonio. No debemos, como Nación o como Iglesia, dejar de acoger a las personas de que provenientes de tierras extranjeras luchan por venir a este país para escapar de la persecución y la violencia, o para construir una vida mejor para ellos.
 
Nos esforzaremos por atender las necesidades pastorales de todos los inmigrantes y refugiados que han llegado o llegarán en días futuros a nuestra comunidad ya diversa. En particular, mientras que los inmigrantes de países latinoamericanos continúen llegando a la diócesis es importante que les
atendamos y nos comuniquemos con ellos en su lengua materna. La Revista FAITH Grand Rapids es una
forma en que podemos hacer esto. Con la edición de Noviembre, hemos comenzado una sección nueva en
español titulada Viviendo Nuestra Fe. Esta nueva particularidad representa un esfuerzo combinado entre las Oficinas de Comunicación y del Ministerio Hispano. Publicada cuatro veces al año, la sección contará con noticias, columnas únicas, historias de fe y catequesis en español.
 
Podemos reconocer en las vidas de aquellos que vienen a vivir entre nosotros desde otras tierras, sus dones de una fe católica vibrante, con un sentido profundo de la vida familiar y de los valores que ellos traen de sus países de origen. ¡Mientras que ellos nos enriquecen con sus dones, esperamos que no solamente puedan encontrar su lugar aquí, sino que también ayuden a renovar nuestra sociedad desde dentro!
 
Sinceramente suyo en el Señor,
Reverendísimo David J. Walkowiak