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Un mensaje del obispo

El Papa Francisco durante su visita a los Estados Unidos
da el mensaje evangélico con palabras y gestos (Noviembre 2015)
 
Mis queridos amigos,
 
Fue uno de los tiempos más estimulantes y a la vez uno de los más agotadores. Con el perdón de Charles Dickens y su obra Una Historia de dos Ciudades, esta versión de la frase me viene a la memoria cuando reflexiono sobre la visita del Papa Francisco a los Estados Unidos. Es verdad que el Papa Francisco electrizó las multitudes, pero al mismo tiempo quienes lo siguieron y participaron en las
diferentes celebraciones litúrgicas y eventos quedaban muy cansados al final de cada día.
 
Nosotros somos ciudadanos tanto de la ciudad terrena como de la celestial. Pero en realidad los creyentes no tenemos morada definitiva aquí en la tierra. La visita papal me recordó esta verdad en todo momento. El Papa Francisco fue acogido en Joint Base Andrews con altos honores como un jefe de estado visitante. Él se encontró con el Presidente Obama, dió un discurso en la asamblea del Congreso, y se dirigió a la Asamblea General de las Naciones Unidas. Pero el Papa vino como un pastor, no como un político. Durante su visita a la nación más poderosa del mundo, el Papa Francisco dirigió nuestra atención hacia el Reino de Dios. Gentilmente pero con insistencia nos recordó los deberes que tenemos como
ciudadanos, especialmente hacia los más pobres entre nosotros que compartimos la “casa común”.
 
Hasta un cierto punto, el Papa casi intencionalmente pasó tiempo con gente marginada en nuestra sociedad. Él oró con los prisioneros y sus familias en la cárcel más grande de Filadelfia. En Washington,
D.C., el Papa encontró y bendijo a las personas sin techo y a otras que reciben ayuda de Caridades Católicas. Él visitó a los estudiantes de tercero y cuarto grado en la escuela católica de East Harlem en New York. Él se disculpó con un grupo de víctimas de abuso sexual por parte del clero. En la Plaza
Memorial Nacional Septiembre 11 el Papa recibió a miembros de la familia de personas que fallecieron en ese ataque terrorista.
 
Los encuentros fueron cortos y muy simbólicos. Pero para las personas elegidas para ver al Papa Francisco, encontrarse con él fue una experiencia personal profunda, una bendición y una afirmación de su dignidad y valor. Gracias al reportaje televisivo de cada paso del Papa Francisco se pudo subrayar que la Iglesia existe para servir a los pobres, los oprimidos y los marginados. Él da ejemplo y explica claramente que esta es la responsabilidad de todo católico: darle atención a nuestros hermanos y hermanas más pobres.
 
Mucha gente desafió largas filas, grandes multitudes y retenes de seguridad solo para ver al Papa. Era admirable ver la paciencia y la colaboración. La gente estuvo parada a lo largo de las calles para ver pasar el Papamóvil o el Fiat negro. Por qué esta reacción? Es por el modo como el Papa vive su vida.
Él ha estado viviendo por muchos años una sencilla y auténtica vida de los valores Evangélicos. Porque él es el Papa, su vida está ahora a la vista de todos. Él es el modelo de lo que estamos llamados a ser. Él conoce a Jesús como a un viejo amigo y lo ama. Él vive el mandamiento del amor a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a nosotros mismos.
 
Para mi, la imagen visual más impactante fue el pequeño Fiat negro. Cuán fuera de lugar y casi cómico se veía en medio de los grandes carros, motocicletas y otros vehículos de seguridad, mientras el papa
saludaba desde la ventana abierta de su pequeño Fiat negro. En un mundo de capitalismo consumista y tecnológico, el carro fue realmente contra la corriente cultural. El mensaje del Evangelio también va contra la corriente cultural, llama la atención y es sorpresivo, igual que las palabras y gestos del Papa Francisco.
 
La ocasión más cercana para el viaje del Papa Francisco a los Estados Unidos fue el Encuentro Mundial de Familias. El Encuentro Mundial de Familias se ha venido celebrando cada tres años desde que San Juan Pablo II convocó el primer encuentro en 1994; ese es el evento más grande de familias católicas en el mundo. El papa hizo énfasis en los temas y valores de la familia. En su discurso a las Naciones Unidas, él
habló de la necesidad de proteger y defender la vida humana en todas las etapas de su desarrollo y, entre los principios de la ley natural, resaltó la diferencia natural que hay entre hombre y mujer. Él reta a los pastores de la Iglesia a mostrar que el Evangelio de la Familia es realmente la Buena Nueva en un mundo donde “reina el egocentrismo”.
 
La visita del Papa Francisco tuvo un impacto positivo en católicos y no católicos por igual. El Papa Francisco es una figura muy atractiva y atrayente. Se espera que esa no sea la única impresión que le dejó a las entusiastas multitudes y atentos líderes en el Congreso y las Naciones Unidas. Sea que hayamos visto al Papa en persona o no, podemos volver a leer sus discursos y homilías y reflexionar sobre sus acciones. De este modo, nos podemos seguir beneficiando con las bendiciones de su visita.
 
Sinceramente suyo en el Señor,
Reverendísimo David J. Walkowiak