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Un mensaje del obispo

El V Encuentro muestra los dones y la vitalidad que los Católicos Hispanos traen a la Iglesia 

(Noviembre 2018)
 
Mis queridos amigos,
Viajar por avión es siempre una experiencia. Pero este
pasado septiembre viajar para el Quinto Encuentro Nacional fue maravilloso. Llegué a Dallas en un vuelo directo desde Grand Rapids e incluso ¡unos pocos minutos antes del tiempo programado! Yo me encontraba en un buen estado de ánimo al llegar a este encuentro nacional, y no quedé decepcionado – ¡participar en el Encuentro valió la pena en todo sentido!
 
El proceso nacional del Encuentro (que en Inglés significa “reunión”) ha sido el catalizador para el desarrollo de ministerios entre los hispanos/latinos durante los últimos 50 años en la Iglesia Católica. Cada uno de los cuatro Encuentros anteriores ha sido una experiencia trascendental que ha cambiado la forma en que la Iglesia responde a la presencia hispana/latina, y las maneras en que los hispanos/ latinos pueden responder como Iglesia. Desde el IV Encuentro del 2000, la Iglesia en los Estados Unidos encuentra un número sin precedentes de parroquias que sirven a los hispanos/latinos y un número creciente de ministros eclesiales hispanos/latinos. Esto se verifica también en nuestra diócesis.
 
Estas realidades establecieron el escenario para la celebración del Quinto Encuentro Nacional. El Encuentro es un proceso de cuatro años de reflexión y acción que invita a todos los católicos a entrar
en una intensa actividad misionera, consulta, desarrollo de liderazgo e identificación de las mejores
prácticas en el espíritu de la nueva evangelización. Más de 120 obispos participaron en el Encuentro
como miembros de sus delegaciones diocesanas. Más de 3000 líderes y delegados de diócesis, movimientos eclesiales, escuelas, universidades y organizaciones católicas se reunieron para responder a esta llamada de fortalecer a la Iglesia en América.
 
Nuestra delegación diocesana incluyó a Hilda Alcahuter de la parroquia de Santa María de la Inmaculada Concepción, Muskegon; Teresa Cruz de la parroquia de San José Obrero, Wyoming; Elizabeth Lerchen de la Parroquia de San Gregorio, Hart; Javier Orozco del Santuario de San Francisco y Nuestra Señora de Guadalupe, Grand Rapids; Rosa Yañez de la parroquia de San Pedro y San Pablo, Ionia; la hermana Trinidad Duque, MC, asistente del director en la Oficina Diocesana del Ministerio Hispano y Juan Carlos Farias-Gonzalez, Director en la Oficina Diocesana del Ministerio Hispano. Además, nuestra diócesis estuvo representada por el Padre Stephen Dudek, el Padre René Constanza, CSP, Joannne Jones, Directora de la Escuela Corpus Christi en Holland y Mariza Mandujano, asistente administrativa en la Oficina Diocesana del Ministerio Hispano, quienes fueron personalmente invitados por la USCCB. ¡La participación del Oeste de Michigan fue significativa!
 
Este evento marcó la mitad del proceso del V Encuentro. Por los últimos dos años, líderes de nuestras parroquias con comunidad hispana/latina han estado participando en el proceso del Encuentro. A lo largo de este proceso se han usado estadísticas y datos de la Iglesia local en el Oeste de Michigan para llegar a conclusiones sobre cómo fortalecer el ministerio hacia nuestros hermanos y hermanas hispanos/latinos. Las conclusiones alcanzadas a nivel parroquial fueron sintetizadas a nivel diocesano y luego fueron enviadas al nivel regional antes del evento nacional. Lo que se discutió en Texas será compartido con nuestras parroquias y oficinas diocesanas con la implementación final del plan nacional en el 2020.
 
Ha sido una bendición el hecho de que el proceso del Encuentro coincidiera con nuestro propio Plan
Pastoral Diocesano. La Oficina del Ministerio Hispano fue capaz de combinar los procesos para asegurar
que el trabajo de nuestro plan estratégico reflejara lo que se estaba desarrollando a nivel nacional.
Nuestro plan estratégico final estará listo para ser presentado en el invierno. Ustedes encontrarán detalles en la revista FAITH una vez que se haya publicado.
 
Es hora de que nuestra comunidad hispana/latina en la Iglesia de los Estados Unidos sea reconocida por su
contribución en la edificación del Cuerpo de Cristo. La comunidad hispana no es simplemente una comunidad hacia la cual se debe dirigir el ministerio, más bien es una comunidad que ya está involucrada activamente en el ministerio y la evangelización. ¡Debemos promover y celebrar la juventud y la vitalidad de la presencia hispana en la Iglesia! En el V Encuentro Nacional fui testigo y experimenté la fuerza y
energía, en escena, de una Iglesia realmente vibrante. Nuestros hermanos y hermanas hispanos/latinos
tienen mucho que compartir con toda la Iglesia Estadounidense.
 
Le pido a Dios que esta reunión de discípulos misioneros de todo el país durante el V Encuentro pueda intensificar nuestro deseo de proclamar la alegría del Evangelio a aquellos que más necesitan una palabra de aliento. ¡Que podamos vivir el significado de encuentro mientras nos encontramos con el Cristo Resucitado a través de nuestra interacción con los demás! 
 
Sinceramente suyo en el Señor,
Reverendísimo David J. Walkowiak