In Our Diocese

Bishop Hurley

About the Diocese

Catholic Charities
West Michigan

Clergy & Religious
Services

Communications

Finance &
Administration

Parishes

Pastoral Services

Schools

Faith Grand Rapids

March 2007 Issue

Bishop's column

Mis estimados amigos y amigas,

El Miércoles de Ceniza, fuimos marcados de nuevo con la señal de las cenizas para simbolizar el principio de nuestra jornada de Cuaresma y de nuestra buena voluntad de emprender el camino que nos lleva a la Pascua con los corazones y las
mentes renovados por la palabra de Dios y por nuestras propias prácticas penitenciales.

Las disciplinas de Cuaresma de ayuno, de caridad y de oración, prescritas a nosotros por la Iglesia, se emprenden en memoria de la pasión de Cristo
así como para recordarnos a nosotros mismos de nuestra propia necesidad de arrepentimiento y de conversión continua.

El tiempo penitencial de Cuaresma nos ayuda a prepararnos para las grandes celebraciones del misterio del Sagrado Triduo Pascual, el Jueves y Viernes Santo y la Pascua. Durante esta época de preparación espiritual intensa, nos alistamos para renovar nuestras propias promesas bautismales en Pascua. Apoyamos a nuestros catecúmenos
que se están preparando para el bautismo y los candidatos que serán recibidos en la Iglesia Católica en la Vigilia Pascual.

Mientras refl exiono sobre la Cuaresma en estos días, lo hago de una perspectiva muy diferente de la que tenía cuando era joven. La Cuaresma parecía ser una época temida en la que muchas cosas que tuve gusto de hacer eran prohibidas. Cuando joven, acostumbraba ir a las películas del sábado por la tarde con amigos. ¡Eso estaba prohibido! ¡Caramelos y otros postres o dulces estaban prohibidos! Y, por supuesto, que me
cansaba de los macarrones con queso. Algo muy bueno en aquellos días, era que las prácticas acostumbradas de Cuaresma cesaban al mediodía del Sábado Santo – yo iba corriendo a ver películas – no una acción muy espiritual. No me referiré siquiera a la noción de asumir cuaresma como un tiempo de dieta y no de ayuno. Con una fe más madura y más profunda, Usted, como yo, aprecia y entiende que la Cuaresma es una oportunidad para acercarnos al Señor y de examinar nuestras vidas y prioridades a la luz
de las enseñanzas de Cristo, y de refl exionar en nuestro amor y preocupación por el prójimo, local y globalmente. Las prácticas cuaresmales de nuestra juventud eran de valor y nos recordaban la Cuaresma pero carecían de la profundidad que la sabiduría de los años traen.

Nuestros esfuerzos de Cuaresma nos conducen a la Semana Santa cuando nos reunimos en el Domingo de Ramos para celebrar la entrada triunfante de Jesús en Jerusalén, seguido rápidamente por los hechos de la pasión. Aquí en la diócesis de Grand Rapids, nuestros sacerdotes, diáconos, religiosos(as) y los representantes de todas nuestras parroquias se reunirán conmigo para la misa de los Santos Oleos en la tarde del martes de la Semana Santa para celebrar los dones del sacerdocio, del la Eucaristía y para bendecir los Oleos Sagrados. Los oleos serán utilizados en nuestras parroquias durante el año para los bautismos, la unción de los enfermos y las confi rmaciones.

Durante el Jueves Santo, nos reuniremos en nuestras parroquias para celebrar la misa de la Cena del Señor que
marca la institución de la Eucaristía. El Viernes Santos, recordaremos la muerte del Señor y, en Pascua, su victoria triunfante sobre el pecado, la oscuridad y la muerte. Es durante la Pascua que recibamos y damos la bienvenida formalmente a nuevos miembros de la Iglesia con el bautismo.

Les animo a que entren en estos misterios sagrados participando en todas las celebraciones de la Semana Santa que ocurren en su parroquia. Jueves Santo, Viernes Santo y Pascua son los grandes días santos de la Iglesia. También sería un honor el que usted me acompañé en la Catedral de San Andrés durante estos grandes días santos.

De hecho, a través de toda la cuaresma, le animo a que participe en las celebraciones de la Eucaristía en sus parroquias así como en programas de formación de la fe durante la Cuaresma, devociones y oportunidades especiales de celebrar el sacramento de la reconciliación. Invito a cada uno a que utilice este tiempo de gracia para acercarse al Señor y a al prójimo.

Cristo ha muerto, Cristo ha resucitado y Cristo vendrá otra vez.
Regocijémonos en su victoria y nuestro compartir en esa victoria.

Que las bendiciones de Dios estén con usted.


 

Conditions of Use | Contact Webmaster | Home
Catholic Diocese of Grand Rapids | 660 Burton St. SE | Grand Rapids, MI 49507 | 616-243-0491 | Fax 616-243-4910 |
Maps & Directions