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June 2007 Issue
Bishop's column
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muchas razones para celebrar ahora que iniciamos la temporada
veraniega en el hermoso Oeste de Michigan. Nuestra diócesis
siempre ha sido un área de destino turístico, especialmente
en la ribera del Lago Michigan. Para nosotros que vivimos
aquí, la región entera nos ofrece, en todas las estaciones,
maravillosas oportunidades para el descanso y recreo así
como para excursiones familiares y de esparcimiento.
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Hay comunidades parroquiales vibrantes en
toda la diócesis que están dispuestas a recibir el fl ujo
de visitantes, y ayudar a los individuos y las familias para
que puedan incorporar la práctica de su fe y su participación
en la Misa mientras están aquí entre nosotros. Ya la mayoría
de los católicos han oído de la escasez de sacerdotes, pero
me complace decir que aún podemos proveer servicios sacramentales
para los visitantes así como para los locales. Estamos especialmente
bendecidos en este aspecto con la ordenación reciente al sacerdocio
de tres hombres jóvenes para el servicio de la diócesis.
Ellos se unirán con el resto de nuestros sacerdotes
y todos los diáconos, hermanas, y ministros pastorales que
atienden las necesidades espirituales de nuestro pueblo así
como las de nuestros visitantes. No debemos pasar por alto
u olvidar especialmente en la temporada del verano que en
nuestra diócesis tenemos visitantes especiales más allá de
los turistas. Estos son los trabajadores que cosechan nuestras
frutas y verduras, especialmente en las zonas del lago. Viven
una vida dura. Mientras nosotros podemos disfrutar de unas
vacaciones durante el verano, ellos están aquí para un trabajo
duro. Asimismo ellos enfrentan las difi cultades propias del
ajuste de lenguaje y la cultura. Nosotros tenemos un número
de sacerdotes y ministros pastorales a su servicio, pero espero
que todos podamos acogerles y hacerles sentir en casa durante
el tiempo que están aquí. Ellos, a su vez, nos dan un fuerte
testimonio de fe y de estrechos vínculos familiares.
El Día del Padre en Junio, así como el Día
de la Madre en Mayo, nos recuerdan lo que se requiere para
mantener a las familias fuertes y sanas. La práctica de nuestra
fe es el fundamento del bienestar de cualquier familia. El
ejemplo que dan los padres de familia, las oraciones que puedan
compartir, la atención amable que puedan darse unos a otros
y a todos los miembros de la familia – crean un ambiente positivo
para que fl orezcan las familias individuales y parroquiales.
Así pues, disfrutan del verano que Dios nos ha dado. Si usted
puede tener un descanso con sus amigos o familiares, busque
una comunidad parroquial cercana donde pueda adorar y encontrarse
con nuevos amigos. Averigüe los detalles en nuestra página
Web diocesana. (http://www.dioceseofgrandrapids.org)
para información acerca de las parroquias. ¡Tengan un verano
muy bendecido!
Que las bendiciones de Dios estén
con usted. - Obispo Walter A. Hurley.
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