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Un corazon lleno de misericordia

Escrito por Zulema Moret | Fotografia por Luis Fonseca

Enterrar a los muertos, dar de comer al hambriento, visitar al prisionero, dar posada al peregrino,  dar de beber al sediento, vestir al desnudo, visitar al enfermo… son algunas de las obras de misericordia posibles de llevar a cabo en nuestras vidas cotidianas, mientras oramos, con los ojos bien abiertos, para ser capaces de reconocer al Cristo vivo en cada uno de nuestros hermanos y hermanas de fe.

Doña Rosa Sánchez, y algunos de los parroquianos que forman parte de la comunidad de Saint Mary, en
Muskegon, proveen un excelente ejemplo de compromiso cristiano, pues llevan a cabo las obras de
misericordia, desde hace años y de manera consistente, sirviendo a su comunidad de diversas maneras.
Nos hemos reunido para conversar en casa de Rosa Pacheco y con ella, se encuentran Guadalupe Collazo y
la Hermana Guadalupe Moreno.

Corazones muy grandes…
Hacía cinco años que Rosa y Lupe se habían conocido en la Iglesia de Saint Jean Baptiste. Todo comenzó cuando Lupe tuvo que operarse de la rodilla y ya no podía llevar a cabo sus tareas de la casa, tampoco arrodillarse, o ir a misa. Entonces Rosa le ofreció su ayuda, pues se habían conocido en las clases de evangelización. Lupe aceptó la ayuda ofreciéndole a cambio un pago, pero Rosa no lo aceptó. Desde entonces, ella ha estado ayudando a Lupe como si se tratará de una hija. Lupe nos cuenta la historia recordando el tiempo en que comenzó en la Escuela de Evangelización, cuando Lupita Peña y Lupita Gutiérrez, dos líderes de la comunidad, preparaban y daban los temas para las clases de la escuela, allí
se conocieron con Rosa. Desde entonces, la familia de Lupe ha compartido mucho con la familia de Rosa y han estado muy unidas.

En los días de su operación Rosa y su hija fueron a visitarla al hospital y allí se inició una relación de ayuda e intercambio. Fue el momento donde Rosa descubrió que el corazón de Lupe es muy grande, pues según Rosa, Lupe además de dedicarse a su casa como cualquier otra persona, ayuda a la Iglesia donando
materiales o recursos para los retiros. Pero lo extraordinario de  esto es que mientras transcurren los retiros con los distintos grupos, ella los apoya de una manera muy singular, con su oración, gesto que sin duda es de mucho beneficio para el éxito del trabajo pastoral.

Rosa
El corazón de Rosa está lleno de misericordia, pero su familia también comparte este don. Ya que cuando Lupe estuvo en el hospital, el hermano de Rosa también les apoyo quedándose a cuidarla en el hospital. Para Rosa es muy importante brindar un buen ejemplo a los jóvenes, y a los hijos por eso ella afirma: “Si todos tuviéramos a Dios en nuestro corazón, todo sería más fácil.”

En relación con las obras de misericordia, Rosa nos dice: “Si puedo hacer algo por alguna persona lo hago. Da mucha satisfacción poder ayudar a alguien que necesita, es algo que está dentro de mí. Espero en Dios que mientras lo pueda hacer, lo voy a seguir haciendo”. Rosa Pacheco es catequista, sacristana,  ncargada de los materiales para los retiros, ministra de comunión… Para ella el poder servir se ha convertido en la mejor manera de testimoniar a Cristo y al igual que Rosa, otros parroquianos han querido ser parte de este ministerio de visita a los enfermos como lo son Enrique Torres, Lupita Gutiérrez, Hilda
Alcauter, y Marta Sánchez.

Ejemplos para los más jóvenes...
Lupe ha transmitido a su hija su compromiso con los que están enfermos y más pobres. Nos cuenta cómo su hija limpiaba los juguetes y regalaba todos aquellos que la niña ya no necesitaba ... Le decía: “Vamos a limpiar y a dar lo que no necesitas, compartamos algo con los demás esta Navidad y durante cada día de nuestras vidas.” Lupe piensa “que si todos tuviéramos a Dios en el corazón, sería todo muy diferente. Si cada uno de nosotros pusiera primero a Dios en nuestros corazones, podríamos acercar a los jóvenes a los demás.”

Compromisos de fe, compromisos de vida
La Hermana Guadalupe, quien nos acompañó durante esta entrevista, nos relata también su relación con estas dos grandes mujeres: “Me impresiona mucho el compromiso y disponibilidad de Lupita, siempre está activa, aunque ya se retiró de su trabajo pues estudió Medical Records,” La Hermana Guadalupe conoce a Lupita y a su hija desde hace tiempo y ve cómo toda la familia ayuda a los otros, visitando a los enfermos, promoviendo relaciones de servicio y solidaridad entre todos. Lo que más le llama la atención de esta comunidad, nos dice la Hermana Guadalupe es la multiplicidad de ministerios y servicios que prestan en la Iglesia.

También la Hermana Guadalupe compartió con Rosa algunas de sus múltiples tareas pastorales y relata: “Conocí a Rosa y siempre me han maravillado sus destrezas y me pregunto ¿cómo puede hacer tantas cosas? Siempre estaba ayudando ... es enorme su compromiso con la Iglesia, la familia, y con los hermanos enfermos. Siempre me ha llamado la atención. Es un gran ejemplo para nuestra comunidad hispana.”

Ante la pregunta de qué consejos les darían a sus hermanos y hermanas hispanas ... Doña Guadalupe Collazo nos describe con dos palabras su sentir “Armonía y unidad es lo que una comunidad necesita. Uno prospera más si vive en armonía. Porque donde hay armonía hay fe y donde hay fe hay unidad y donde hay unidad allí está Nuestro Señor”, y estoy segura de que cada uno de los lectores, van a tener muy en cuenta sus palabras ...