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Reconociendo el Llamado
Así como en el pasado, también hoy Dios llama a los hombres a servir como sacerdotes en la Iglesia Católica. A través de la historia, muchos han sido llamados al sacerdocio. Han vivido vidas ejemplares y han extendido la misión de Jesucristo por todo el mundo. De cada época hay muchos relatos heroicos para contar acerca de sacerdotes. Sin embargo, hoy es más difícil que en el pasado descubrir el llamado de Dios. Hay muchos caminos valiosos que usted puede elegir para vivir su vida. Hay muchas distracciones que hacen difícil el oír la voz de Dios. Discernir la vocación es un reto, sin ninguna duda. Puede ser especialmente difícil hoy, porque otros, aun familiares y amigos, posiblemente no son animadores ni dan su apoyo.
En el mundo del Tercer Milenio, muchos tienen hambre de encontrar mayor significado en la vida; están deseosos de descubrir el propósito de su vida. La vida de un sacerdote se enfoca en ayudar a las personas a contemplar las cuestiones más profundas de la vida. Los sacerdotes son necesarios hoy más que nunca. ¿Está Dios llamándolo a usted para ser sacerdote? Usted nunca sabrá con toda seguridad si no considera la posibilidad.
Cinco Momentos de Discernimiento
- 1.
Cuando se discierne la vocación siempre hay una confusión
de opciones. Muchas cosas nos interesan.
- Sugerencia:
deseche los intereses que son "malos" o no vienen de Dios;
luego con las buenas opciones que quedan, busque su interés
dominante y persígalo.
2.
El proceso de tomar decisiones es un asunto complejo.
Hay muchas "capas" de decisiones que es necesario estudiar.
A la vez hay pistas, "señales", que se nos presentan.
- Sugerencia:
sigue las indicaciones dadas.
3. A menudo hay incertidumbre en el proceso de discernimiento.
A un cierto punto vemos solo aspectos parciales, y no
el cuadro completo; por eso existe la incertidumbre.
Sugerencia:
confíe en lo que le dice su corazón.
4. Durante el discernimiento, su decisión siempre encontrará
una cierta cantidad de resistencia interior. La resistencia
es una buena señal. Siempre hay un riesgo cuando una persona
hace decisiones significativas en su vida. Una persona
debe tener suficiente amor en su corazón para tomar un
riesgo significativo.
Sugerencia:
reflexione sobre cual es la fuente de amor en su corazón,
a donde lo está llevando, y cuan profundamente está presente.
5. Cuando se discierne la vocación, el camino adelante
siempre permanecerá un poco nebuloso. Usted probablemente
no sabrá con certeza absoluta lo que hay por delante.
El futuro siempre permanecerá un poco escondido. El misterio
y lo desconocido son parte del futuro de todos.
Sugerencia:
Haga un paso a la vez. No trate de "adivinar" con detalle
exacto todo su futuro.
Preguntas que Usted debe hacerse:
- ¿He
experimentado el amor de Dios en mi vida?
- ¿Practico
activamente mi fe católica y participo en mi parroquia?
- ¿Me
emociona y reta el mensaje del Evangelio?
- ¿Estoy
buscando la forma de compartir mis dones con otros?
- ¿Deseo
una relación más profunda con Jesucristo?
- ¿Estoy
dispuesto a entregar mi vida por la misión de Jesucristo
y su Iglesia?
¿Me gusta trabajar con otras personas y me llevo bien
con hombres y mujeres de todas las clases sociales?
- ¿Quiero
hacer una diferencia positiva en la vida de otros?
¿Está usted pensando en el sacerdocio?
Al estar llamado por Dios uno se siente profunda y personalmente conmovido dentro del alma. Cuantos creen en la persona y el poder de Cristo Jesús, cuantos son bautizados, son llamados a caminar con sus hermanos y hermanas en su jornada hacia el Señor. Este es un llamado abierto, un llamado para todos los cristianos. Pero el llamado de Dios puede tomar formas más específicas. Hoy Dios llama a algunas personas a un servicio de liderazgo en la Iglesia como sacerdotes. Proclamando la palabra de Dios, celebrando los sacramentos y pastoreando el rebaño al cual ellos mismos pertenecen, los sacerdotes realizan el llamado que ellos han experimentado. Cuando el llamado al sacerdocio se combina con la atracción a estar con el Pueblo de Dios en un dado lugar, la Iglesia local o diócesis, y con un deseo de servirles particularmente en un ministerio parroquial, entonces ese llamado se dirige hacia el sacerdocio diocesano.
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