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Un mensaje del obispo

Llamados a Ser Discípulos: Testimoniando Nuestra Fe 
Católica (Mayo 2016)
 
Mis queridos amigos,
 
Actualmente se pueden observar personas usando pulseras de goma de diferentes colores con mensajes que apoyan una diversidad de causas y actividades. El primer brazalete, del cual me di cuenta y quizás uno de los más populares de todos los tiempos, llevaba cuatro letras: WWJD – What Would Jesus Do? – ¿Qué Haría Jesús? - Ha pasado más de una década desde que estas pulseras se hicieron famosas, sirviendo como un signo visible de la conexión de una persona con Cristo y con la fe cristiana.
 
Parece que las pulseras WWJD han llegado y se han ido. ¡Esto no importa! Cristo continuamente nos invita a quienes hemos sido bautizados a ser “públicamente” sus mensajeros del amor de Dios. Ya sea que nos demos cuenta o no, nosotros respondemos cada día a la pregunta WWJD (¿Qué Haría Jesús?) por el modo en que vivimos y actuamos como embajadores de nuestra fe Católica.
 
En la sociedad actual, la religión es vista predominantemente como un asunto privado. Usted puede creer lo que quiera; pero no intente imponer sus valores sobre nadie.  La fe debe quedar dentro de la privacidad de su hogar. Debe ser practicada solamente dentro de las cuatro paredes del edificio de una iglesia. Debe abstenerse de  participar en asuntos públicos. Debe estar fuera del mercado. Debe permanecer oculta a la vista. No debe tener ningún efecto en nuestra sociedad. ¡Aparte de las obras corporales de misericordia y de las exigencias del Evangelio de Mateo 25!  Un cristiano que se atreve a hacer de la religión parte de la vida pública, que quiere compartir el amor y la verdad de Dios con los demás, tarde o temprano se encontrará con la indiferencia, la intolerancia o un nivel de burla y acoso.
 
Esta actitud contrasta con lo que oímos proclamar durante el tiempo Pascual en el libro de los Hechos de los Apóstoles. Los Apóstoles son arrestados porque ellos están públicamente enseñando sobre Jesús, “inundando Jerusalén con sus enseñanzas.” Aún después de ser amenazados por el Sanedrín (los líderes religiosos), ellos persisten en hacerlo. Pedro habla por el grupo cuando dice: “Nosotros debemos obedecer a Dios antes que a los hombres.” Los apóstoles fueron perseguidos, expulsados de las ciudades, arrestados, encarcelados y algunas veces torturados. En última instancia, todos, menos San Juan, fueron condenados a muerte. Eso fue lo que sucedió cuando ellos hicieron pública su fe. Pero ¿de qué otra forma se pudo haber llegado a más de 2,000  millones de cristianos en el mundo hoy? ¡Los Apóstoles no se quedaron por mucho tiempo ocultos y encerrados en el miedo detrás de las puertas! Fortalecidos por el Espíritu Santo, ellos obedecieron la instrucción final de Jesús “Vayan y hagan que todos los pueblos sean mis discípulos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, enseñándoles a cumplir todo lo que yo les he mandado.” El Cristianismo, entonces, no es acerca de “Jesús y yo.” Se trata de “Jesús y nosotros.” La misión de Cristo tiene una iglesia, y nosotros somos sus misioneros.
 
El cristianismo se dirige al mundo; siempre presentará un desafío a los comportamientos del mundo. Algo es seguro, el cristianismo no puede usar métodos violentos cuando busca influir o ser parte de la esfera pública. ¡Tal enfoque minaría la integridad del Evangelio que Jesús predicó! Si los cristianos luchan, ellos luchan con las armas del Espíritu. Leemos en el Evangelio de Mateo: … “Serán sometidos a juicio delante de gobernadores y reyes, para dar testimonio delante de ellos y de los paganos. Cuando los arresten, no se preocupen de cómo responder o qué decir. Dios les dará las palabras apropiadas en el momento preciso. Pues no serán ustedes los que hablarán, sino que el Espíritu de su Padre hablará por medio de ustedes.” (Mt 10, 18-20)
 
Entonces, ¿a quién obedecemos – a la corriente de opinión popular social, o a Dios? Queridos hermanos y hermanas, acuérdense de creer, enseñar y practicar su fe. ¡Pídanle al Espíritu Santo que les ayude! Así es como serán discípulos de Cristo. Así es como obedecerán a Dios antes que a los hombres. ¡Están en mis oraciones! 
 
Sinceramente suyo en el Señor,
Reverendísimo David J. Walkowiak